Es raro, se siente tan raro no estar más en un espacio y teniendo un rol tan conocido y natural, ver todo desde otro lugar.
Se me vienen tantos pensamientos, sentimientos, sensaciones, actitudes y vivencias que me cuestan procesarlas todas. Me da ansiedad porque tiendo a querer resolverlas las cosas rápidamente. Aunque el conflicto fue por mucho tiempo mi zona de confort, hoy gracias a mi fuerza y mi valentía, ya no lo es.
Hoy se volvió un deseo, querer salir de esa zona. Logré hacerlo decisión, con mis tiempos y mis procesos. Me hice cargo de todo lo que me pasaba y de lo que no. Con mucho dolor acepté tomar una serie de decisiones que hoy me hacen estar en dónde estoy.
Todo me llevó a un lugar que no conocía. Ese lugar me daba miedo, me daba pánico todas las emociones que podía llegar a sentir, todas las cosas de las que tenía que hacerme cargo. Me daba terror ir hacia ese lugar porque no sabía concretamente con que me iba a encontrar pero lo presentía y el pre-sentirlo me hacía imaginarme mil escenarios y todos eran catastróficos y dolorosos.
Después de mucho análisis, tomé esa difícil decisión. Aunque doliera, sabía que tenía un camino que recorrer para poder llegar a ese lugar en el que deseaba estar. Entendí que si no me hacía cargo y cambiaba mis decisiones y mis acciones no iba a llegar ahí.
Aprendí que el cambio no se trata solo de salir de lo conocido, sino de hacer las paces con lo incierto.

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