Los caracoles son como esos sentimientos que te hacen estar tieso, para adentro.
Solidificarnos para evitar el posible dolor que da la sensibilidad del roce con lo externo,
la constante ilusión del control sobre la cantidad de sensaciones que recorren mi cuerpo cuando algo me atraviesa
me meto para adentro
me siento ancestro
buscando un refugio que nunca es suficiente,
atrapada en el constante miedo de errar a la hora de ser
como si hubiera una forma correcta de aprender, de transitar y de habitar
todos estamos haciendo esto
cada rol ocurre porque es
necesario.
La necesidad de tener, la locura de no poder.
El ego siempre reclamando el papel principal, cuando no merece más que un acto fugaz.
La cantidad de veces que me encontré
infinitas veces me fugué
cansada de escapar
quedarme inmóvil frente a las oportunidades de enfrentar mis miedos
perdiéndolas como quien abandona la parada,
cansado de esperar que llegue el colectivo y mientras camina lo ve pasar.
Agotada de anhelar sentir
atrapada en el miedo de intentarlo
enfrentando la intensidad que parece ser
demasiado fuerte para sostener,
cuando te quieras ir
tantas partes de mi van a morir
pero también se que está bien así.
Verte es quererte
quererte es tenerte presente
al menos algunas de las partes que te hacen ser
que miedo nunca saberte entero
que placer no saberte entero
las contradicciones totales de existir.

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